La foto del equipo de campaña del PP de Sevilla era bonita, las cosas como son. Unos hombres muy bien aseados, felices y risueños, brazos entrelazados por encima del hombro, con sus camisas bien remetidas en el pantalón y sus cinturones bien abrochaditos. Ninguno optó por el tan socorrido polo, cosa que me sorprendió, la verdad; pero quién sabe todo lo que se le puede pasar a uno por la cabeza cuando piensa en quedar lo mejor posible. Se puede uno olvidar hasta del polo.
"Después de hacerse el retrato, se fueron a echar la partida de dominó", comentó una lengua malévola a mi lado. Error. Recuerda bien lo que te escribo si me estás leyendo y que te sirva para toda tu vida: No vale fiarse de las apariencias nunca, pero menos en precampaña, querida amiga. Que por muy carca que a ti te pareciese el look elegido para el lanzamiento, te la tenían guardada: iban camino de la sala Q, en el polígono Calonge. Sí, sí, la misma de cuando estábamos en la facultad. Lo que oyes.
Que no cunda el pánico, que fue sólo por un ratito, como aquella vez que se pasaron por el Vacie a barrer. En esta ocasión, el fin no era otro que el noble objetivo de mostrar el apoyo popular a las salas de música, para que no tengan que cerrar por falta de ayudas públicas del gobierno local saliente que, como bien ha denunciado la oposición en estos últimos años, se dedica a pagar viajes a Cuba a jóvenes castristas y casi bolcheviques. Al aspirante alternativo no le va la Nova Trova, él es más del rock y de la música independiente. Y apuesta fuerte: se deja fotografiar en un local que programa para octubre a un grupo que se llame Love of Lesbian, con lo mal que llevan eso algunos. Menos mal que está en inglés.
Si llego a saber que el candidato se iba a pasar por Calonge un sábado por la noche, le habría dado ideas para sumar causas en su expedición poligonera. Me ha dicho una amiga que en la última despedida de soltera vio muy deteriorada la sala Paladium. Sí, ya sé que este local aporta menos a la vida cultural de la ciudad que la visitada por el alcaldable, pero da muchas satisfacciones a multitud de sevillanas, un poco más horteras que las que van a la Q, pero con derecho al voto al fin y al cabo. Se nota ahí la falta de una mano femenina en la agenda de precampaña, tienen que reconocerlo. Pero, qué narices, allí también ponen música. Cuando yo fui hace años -engañada, por supuesto, que a mí esos hombres semidesnudos no me llaman la atención- me encantaron los números de 'La Bella y la Bestia' y 'Oficial y Caballero'. No sé si los siguen haciendo.
¿Por qué habrá puesto un lector de la web de Diario de Sevilla que el dirigente popular se expone al ridículo con este tipo de actos? A la gente le gusta mucho criticar por criticar, que sale gratis, sobre todo desde que hay internet. No saben que para ganar el centro hay que salir de la sede del centro y conquistar los polígonos, las barriadas, las anchas avenidas y las calles estrechas. Que aquí falta una farola, yo la pongo. Que van a cerrar una sala de música, yo la abro. Que el del bar de abajo apesta a todo el vecindario con la fritanga, yo le prohibo servir boquerones. Que el del bar de abajo se queja, yo le regalo una caja de puntillitas. Y todos contentos, que queda más de un año para las elecciones y es tiempo de soñar, de pedir, de prometer, de desear, de cantar y de bailar, da igual la música que sea. Y no empieces con la mala baba, amiga, que nos lo vamos a pasar muy bien.
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