domingo, 19 de septiembre de 2010

Hasta siempre, Labordeta

Al menos quedará su voz rugosa, curtida por los años, la conciencia y todos los caminos que recorrió. Maño, tosco, vehemente... Sonó de fondo en mi vida muchas veces y por eso me acomodé en la tribuna del Congreso para oír lo que tenía que decir del Estatuto de Andalucía aquel 23 de mayo. Me quedo con su voz, con el legado de sus letras, con la sabrosa conversación de una entrevista concedida a Diario de Sevilla hace años y con el recuerdo de que una vez metió a mi pequeño pueblo en su mochila. Hay presencias que la muerte difícilmente puede borrar.

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