He cocinado para mí y he dejado el frigorífico sin provisiones, para que nada huela mal a la vuelta. He desactivado mi perfil de facebook después de comprobar que mi incontinencia comunicativa es incompatible con la necesidad de no estar tan expuesta y de borrar mis huellas. No estoy preparada para un agosto con noticias sobre mi vida sin mí.
La lavadora de ropa de color ya está seca, ahora procederé con la blanca y con las últimas llamadas antes de que empiece a rodar el contador internacional. Me faltan algunas compras, pagar algunas deudas, dar algunos besos y escoger los libros que me acompañarán en el camino. Todo atado y bien atado para cerrar unas puertas y empezar a abrir otras.
Agosto se me presenta como una gymkana que para superarla me obliga a no perder ningún billete de ida ni de vuelta, un laberinto de citas y visitas en escenarios distintos con sabores y olores que nada tienen que ver con las pruebas de fuego del curso que acabamos. Una secuencia medida y pensada sólo para mí, que he resuelto ser mi prioridad en este mes en el que, si alguien me reclama, estará incurriendo en el delito de abuso.
El plan está trazado para que las vacaciones y el calor difuminen el perfil de casi todo. La sal borrará la señal de los últimos rasguños. Me reiré de lo que antes me indignaba y me apetecerá sentir que estoy en la cuerda floja, eso que ahora me intranquiliza. Buscaré la furia de las olas golpeándome sin piedad, disfrutaré de todas las horas de viaje y de las altas temperaturas que ahora me atormentan. Y entonces confío en que llegue el día en el que eche de menos saber de todos y que todos sepan de mí. ¿Será el momento de volver?
feliz descanso, lunera-guerrera. Vete, pero vuelve.*
ResponderSuprimirextraviarse es a veces la mejor manera de encontrarse...recuerdas? a mi me cambió la vida escrita sobre la lonely planet de Chile en el viaje menos deseado jamás. Ya sabes, me lo escribiste tú, así que aplícate el cuento!!!
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