Tengo que compartir las mejores frases del fin de semana:
- "Ligérate Luna" (La hija de Raimundo llamando a la nieta de Raimundo en la piscina de Bibi).
- "Tati, que no tengo nevera; tú te llevas las bebías" (El hermano de la dominguera de arriba, según la versión que ésta le narra a su prima en plena siesta en un tono lo suficientemente alto como para llamar la atención de los domingueros de abajo y para que éstos den tregua unos minutos al bote de mayonesa, los tintos con casera en vaso de tubo y las fiambreras con langostinos).
- "Tía, dame el teléfono de Ana Castillo que no encuentro mi aula de las oposiciones" (La Zuri, pocos minutos antes de empezar a escribir su futuro, presa de los nervios y sin saber que, localizada el aula, iba a comprobar que realmente tiene una flor en el culo).
- "¿Otro cubata, hijo puta? So cabrón. Joé, pos otro pa mí" (La sesentona borracha a su marido sesentón borracho que, en un renuncio, se ha pedido otra ginebra con cola sin hielo en el chiringuito cutre de Los Toruños mientras ella apuraba una colilla en ruidosa conversación con alguien a quien no había visto en su vida. El baño, por cierto, estaba "atascado y averiado").
- "El otoño como una amenaza, el dolor de encontrar en las tazas huellas de carmín" (Joaquín Sabina en una canción de siempre recuperada sin pretenderlo en esta tarde de domingo).
- "Tú hazle una cenita romántica, con velitas, con su musiquita de la Pantoja y con su lubricante" (El del bigote del bar de Aida al Luisma, que ha tenido su primer gatillazo).
- "He dado en el avión una cabezada, de modo que recuerdo todo lo ocurrido (ruedas de prensa, presentaciones, firmas, cóctel...) como si hubiera sido un sueño (a ratos, una pesadilla). No me parece que haya salido de casa hace ocho horas, sino hace siete vidas. El vino servido en West Point por la Guardia Civil era excelente y quizá me pasé de copas (bebo mucho cuando estoy de servicio). Rubalcaba, que no descansa nunca, aprovechó que no podía defenderme para darme doctrina acerca de Zapatero. No tomé ni una nota de todo lo bueno que me dijo sobre él. No formaba parte de mi reportaje. Los políticos, cuando van a salir en los papeles, se ven en la obligación de decir algo bueno de sus jefes, para rebajar su propio protagonismo. Los ministros admiran a sus presidentes, los secretarios a sus ministros, los subsecretarios a sus secretarios, los directores generales a sus subsecretarios, los jefes de departamento a sus directores generales y así hasta llegar la puta base, con perdón, donde todavía es posible dar con algún yacimiento saludable de odio y mala leche" (Un fantástico Juan José Millás dibujando a un enorme 'Rubalcaba privado' publicado en El País Semanal).
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