Marismas del Odiel (Huelva). Hay brisa fresquita pese a que son más de las dos de la tarde, suficiente incluso para que la bandera de España que han plantado en un macetero ondee con cierto aire retador en lo alto del balcón. Me choca el aire altivo de la bandera patria, la seguridad con la que se exhibe en medio de la desolación de las casas medio en ruinas y las calles sin entrada ni salida, sin orden ni concierto. Alicatados de cuarto de baño para tapar los remiendos de las fachadas que todavía se duelen de la humedad del duro invierno, pese a que ya es junio y ha empezado el mundial. Dos adolescentes rapados y tatuados, carne de la droga que debe de distribuir ése que acaba de pasar con un Mercedes, hablan apasionadamente de fútbol al paso de una nutrida comitiva oficial que ellos ni siquiera ven.
Santiago de Chile. El informativo nos enseña la sonrisa de un chileno que llevaba meses sin sonreír. Se quedó sin nada cuando el temblor que sacudió el país como un calambre terrorífico se lo llevó todo: vidas, casas, infraestructuras y esperanza. Salvó de la nada la polera blanca, azul y roja que lleva puesta para las cámaras de televisión, ante las que no puede ocultar la ilusión por que Chile resurja de los escombros con los goles de los suyos. Es el fútbol otra vez.
Nunca lograré distinguir un fuera de juego ni un penalti, pero tampoco sabría desconectarme de la corriente que energiza a medio mundo en estos días a cuenta del fútbol. En medio del caos y de cada uno de nuestros yoes, hay algo que extrañamente nos identifica y que extrañamente nos provoca un sentimiento de pertenencia. No son los colores ni la bandera, es sólo el fútbol. Ese inexplicable deporte que produce el mismo efecto de una punta a otra del mundo, que mueve indecentes cantidades de dinero para indignación de la mayoría de nosotros, pero que junta a familias y amigos en torno al televisor para cantar un gol y olvidar todo eso que pasa fuera de la irrealidad del mundial. Dicen que es el opio del siglo XXI, pues bendito sea.
Una porrita: España 3 - Chile 1
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