A la hora en la que Chaves y Griñán negaban la bicefalia, la cabeza de Curro asomaba al mundo para devolver las cosas a su justa medida. Las agencias lanzaban el titular de que habrá congreso extraordinario antes de 2012, pero la mayoría de los periodistas interesados en esa noticia estaban pendientes del móvil, que recibía en paralelo el sms esperado de que la criatura había decidido nacer.
No es casual que Curro haya querido robar protagonismo a los líderes --o al "líder" y al "referente", o al "padre" y el "sucesor", líbreme dios de herir susceptibilidades-- con su nacimiento. La gestación de Curro, que ha sido modélica, se ha producido en paralelo a la sucesión a la que políticamente denominan ejemplar.
Fue a finales de febrero. Cuando en los corrillos le soplaban al oído a su madre que todo estaba a punto de ocurrir, Curro empezó a reivindicar su espacio. En una de las primaveras más intensas de la política autonómica, se confirmó como la promesa de que algo iba a ocurrir. Empezó a redondear las formas de su progenitora mientras se configuraba un nuevo Gobierno con un nuevo presidente en una Andalucía en fiestas, que miraba con cierta perplejidad cómo en pocas horas se pasaba una página de la historia de la autonomía y que ignoraba las pequeñas grandes cosas que ocurrían en el ámbito de la sucesión. Entre quinielas e intoxicaciones, rumores y especulaciones, Curro tomaba cuerpo. "Sólo estás embarazada por las tetas", espetó alguien con poco gusto a su madre en pleno proceso. Pero Curro aguardaba su momento.
Sucedió ayer. Un sábado de noviembre mientras los líderes --o el líder y el ex líder, que no sé cómo decirlo sin volver a liarla-- se esmeraban en empezar a escribir un epílogo pacífico a la sucesión. Tres kilos y medio de Curro hecho realidad que cambian el rumbo de la historia. Porque el mundo no puede ser el mismo con una persona más. Cambia el mundo porque cambian sus padres, el paisaje de su calle cuando salga a jugar, la vida de los amigos que tendrá.
¿Pero alguien lo dudaba? La noticia del día fue Curro, morenito y pequeño. La escribió, faltaría más, Isabel.
ay qué bonito, cuando nazca Berta quiero uno de tus relatos!!!! Se lo guardaré como un tesoro y se lo enseñaré cuando tenga uso de razón...
ResponderSuprimirAy madre, qué de partos. Viva Curro.
ResponderSuprimirNo sabes cuánto me alegra esta noticia¡¡¡
ResponderSuprimirGracias amiga! TE QUIERO mucho.
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