domingo, 18 de octubre de 2009

"La pandemia que estábamos esperando"

A una amiga mía le ha dicho una amable señorita del servició telefónico de atención sanitaria que en estos momentos es un peligro para la salud pública. Que se meta en la cama y deje de dar la lata con la idea de viajar hoy a Dinamarca en una expedición comercial. Sus mocos son una amenaza letal. Horas antes, un médico apuesto y solícito se había presentado en su casa armado hasta los dientes de tamiflú. Por-si-aca.
¿Pero mi amiga tiene gripe A? Pues no lo sabemos. Asmática de toda la vida, mi amiga se resfría como setecientas veces al año. Moquea hasta en verano en la playa. Trabaja desde muy temprano en salones inmensos tomados por grandes corrientes de aire serrano y, como es muy limpia, se encarga de que el agua fluya con libertad y sin miramientos por todas las instalaciones de su bodega. Vamos, que lo más lógico y lo más normal es que haya cogido un enfriamiento como el de todos los otoños. Lo más lógico y lo más normal si la "pandemia que estábamos esperando" (El País dixit) no hubiese llegado ya.
Admitamos pues que no podemos dar por hecho que mi amiga tiene un resfriado vulgar (nunca su resfriado sería vulgar, he de matizar). Admitamos que, dada la situación de excepcionalidad en la que nos encontramos, tenemos que barajar la hipótesis de que haya sido contagiada por el mal del siglo XXI. ¿Y? La amable señorita de la información telefónica sólo nos dice que hasta que el caso no sea grave de verdad no se hace prueba alguna para confirmar o descartar que el maligno se ha fijado en ella. Pero que no se le ocurra volar, por dios, que tiene efectos tan perversos como secuestrar en avión y hacerlo estallar. "¿Y si no tengo gripe A?" Preguntaba mi amiga entre tos y tos. Pues que su empresa pierda el dinero del billete, de la reserva en la feria a la que se dirigía, de los negocios que pudo hacer y no hará... Pero ni se le ocurra toser así fuera de casa, vino a decir la señorita.
Está claro que hay que lavarse las manos, tirar los kleenex en una bolsa sellada con silicona y no besar a nadie. No dormir con nada al aire y evitar cambios de temperatura. Medidas de prevención de bolsillo antes de que la cuarentena preventiva te meta en el saco de los sospechosos, que son inhabilitados para la vida social a pesar de que no existen medios para detectar en unos cuantos días si tus mocos son pandémicos o una simple guarrería.
Aclaración: no veo a mi amiga hace un tiempo. Toda esta información me la ha facilitado por teléfono.

1 comentarios:

  1. me habría gustado mucho más contar que me lo pegó mi amiga que este verano lo ha pasado en Bueno Aires. en fin, visto así, me resulta hasta cómica la situación. Que forma tan divertida tienes de enfocarlo todo. Que suerte ser tu amiga. Un beso por blog, que así no te pego ná!

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