domingo, 6 de septiembre de 2009

Me faltan lunas inundando los tejados

Me dicen unos padres recién estrenados que a los bebés no se les puede romper la rutina. Por eso a las nueve de la noche corremos a casa, aunque el niño está aún dormido, para esperar a que empiece a desgañitarse y darle el baño en el que confía su reloj biológico. Y luego secarle, darle las cremas, el biberón, los gases, los arrullos... Y a dormir por fin.

Me pasa como al pequeño cuando alguien se atreve a cambiarle la liturgia nocturna. Este verano interrumpido por quince días de invierno ha confundido a mi biorritmo, que sigue esperando que las tardes sean largas, la sorpresa de cada puesta de sol en mi rincón favorito y las madrugadas al fresco en una calle empedrada. Me faltan lunas inundando los tejados.

Ya son dos veranos seguidos sin el rito de llegar a aburrirme en el sitio de siempre, en mi casa de toda la vida, rodeada de la gente de toda la vida, comiendo las comidas de toda la vida; pero no me acostumbro. Mi cuerpo echa de menos la secuencia de la transición que seguí durante años. ¿Cómo empezar una nueva temporada sin haber constatado durante días que el sol se esconde antes? ¿Cómo entender que llegó septiembre si no he visto partir los coches de los catalanes cargados de maletas? ¿Cómo volver a mi vida si no he cumplido con los reencuentros de cada agosto?

Sólo espero no estar fuera cuando la cocina empiece dentro de poco a oler a membrillos y haya granadas en el frutero que me hagan reconocerme en el otoño. No puedo perderme las primeras noches de frío ni el olor de la tierra cuando se reencuentra por primera vez con la lluvia. Tengo que estar cuando se encienda la estufa de nuevo. Quizá así pueda inmunizarme ante todas las amenazas con las que los agoreros pretenden nublarnos los últimos meses del año.

3 comentarios:

  1. en otra vida serás como el argentino Alejandro y esperarás a turistas para enseñerle tu sierra con tu serranía serrana. En otra vida, o quizás en ésta, la raíz tirará de ti y no irás de aquí hacia allí, sino al revés, vendrás de allí hacia acá. Un día de estos va a cambiar el movimiento de la luna nueva. Y aquí estaremos esperándote.*

    PD: Aumenta el tamaño de la entrada, que para leerlo hay que copiarlo en Word y poner la fuente más grande.:).

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  2. y el salchichón que hacía tu abuelo....a mi tu pueblo es lo que me evoca...

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  3. yo sí que tengo roto el biorritmo. a ver si lo recupero, empezando por volver a ser tu fiel seguidora.

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